
Así como el nacimiento de un niño es todo un milagro, así siento que fue hace 10 años cuando se inauguró, o mejor dicho abrió sus puertas por primera vez nuestra tan añorada institución. Si, un milagro, arrancamos de la nada misma, con una única convicción: necesitábamos hacer algo por nuestros hijos que estaban diagnosticados por algo que no se sabía mucho.
Para mi es una sucesión de milagros y hechos insólitos que paso a paso se iban transformando en realidad. Desde conseguir un lugar óptimo para armar a SAN MARTIN DE PORRES, obtener el apoyo incondicional de Claudio Hunter Watts y aceptar replicar su institución en Tucumán, lograr que otros padres estén convencidos de un proyecto que para entonces era una total utopía, extraños que se acercaban y nos ofrecían ayuda y lo más raro de todo: que autoridades gubernamentales posaran su mirada en nosotros y no tuvieran ningún interés particular, solo ganas de colaborar.
Así fue que un 31 de Mayo de 2010, emergía orgullosa e inmensa, luego de una carrera maratónica de sucesos San Martin de Porres – Tucumán. Al fin podíamos decir teníamos el lugar soñadoy deseado por muchos, para nuestros hijos. Estaba convencida que era la mejor; y si, no nos equivocamos. Qué alivio que haya sido un absoluto acierto. Para aquella época había tantas ofertas terapéuticas mágicas y curativas que eran toda una tentación; por supuesto que la habilidad y percepción impecable del Arq. Daniel Ruiz hizo que hoy después de diez años podamos afirmar con tranquilidad el acierto que es San Martin de Porres.
Es la gran oportunidad de mirar para atrás y sinceramente no puedo creer lo que se ha logrado. Pensaba en aquel momento que cumplía un objetivo y listo. No fue así; fue el inicio de sucesivos objetivos, diría muchísimos objetivos que se van cumpliendo. No puedo negar que esperaba muy ansiosa y orgullosa este día y con muchos proyectos para esta fecha. Naturalmente todo ha sido muy diferente e inesperado. Estamos frente a una feroz pandemia que cambió los planes a todo el mundo, los nuestros también. Hoy sólo puedo rendir homenaje o recordar este día tan importante de nuestras vidas sentada frente a una computadora.
Lo hace muy especial y distinto al cumpleaños número diez. Lo más destacable que nos hace ver es qué importante es para nuestras familias la existencia de San Martin de Porres Tucumán. Por unas cuantas semanas nos recuerda cómo es nuestra dinámica familiar sin la existencia de Porres, cuán importante es. También podemos apreciar los logros aprendidos y los obstáculos superados por nuestro hijos, que lo obtuvieron donde más: en Porres. Es distinto, pero nos muestra que es fundamental la existencia de nuestro establecimiento para nuestros hijos, ellos pueden desarrollarse y mejorar sus vidas a partir de un lugar como Porres.
Yo solo tengo palabras de agradecimientos para tantas personas que confiaron y confían en nosotros: el Lic. Diego Tarkoswki, que eligió hacer un cambio rotundo de su vida y se instaló con su familia en Tucumán dejando atrás su historia en Buenos Aires; a nuestro querido personal que aceptó trabajar y desplegar sus conocimientos y profesionalidad en Porres. A tantas familias que ni siquiera conozco que nos eligieron para que sus hijos concurran a la institución. Tenemos muchas señales que indican el buen trabajo que se hace en Porres, aun después de tantos años, cada vez más autoridades gubernamentales se acercan a nosotros para apoyos de todo tipo, como también para solicitar asesoramiento y compartir nuestra experiencia.
No puedo despedirme sin destacar que todo tiene un punto de partida, todo nace de una idea o de una cabeza, de un amor infinito por su hijo. Un amor que supo arrastrarme y exigirme, hacer cambios que tanto me asustan, que le gusta hacer todo desde el anonimato, que no quiere aparecer. Hoy necesito que se conozca a quien golpeó muchas puertas (y lo sigue haciendo), que no tiembla para tomar decisiones, que no teme arriesgarse y entregar todo por su primogénito, que sigue con proyectos ambiciosos para los chicos y que en poco tiempo van cumplirlos. Es el momento de decir su nombre y destacarlo: estoy hablando de mi esposo, del papá de Maxi, de Daniel Ruiz.
Siempre hay obstáculos y desafíos que son y serán superados y déjenme cerrar esta carta con algo tan sencillo y hasta vulgar. Algo que encierra una promesa para tantos niños, jóvenes y adultos: ¡VAMOS POR MÁS!
Muchas felicidades para todos los que integramos y formamos esta gran familia que compone San Martin de Porres Tucuman.
Myriam Adriana Molina
Presidenta de la Fundación Ayuda para el Niño con Autismo (ANiA)
